Eubúlides de Mileto, fue un filósofo griego del siglo IV a. C. perteneciente a la escuela megárica. Es famoso por formular varias paradójas. Una de ellas, quizá la más famosa, es la del hombre mentiroso. Consigue crear un bucle donde los términos de la proposición son totalmente incompatibles. La formulación es la siguiente:

Una persona dice: "lo que estoy diciendo es falso".

Si la afirmación es verdadera, entonces está mintiendo, lo que significa que su afirmación debe ser falsa. Si la afirmación es falsa, entonces esa persona está diciendo la verdad, lo que significa que su afirmación debe ser verdadera. El enunciado, que se refiere a sí mismo, crea un bucle lógico irresoluble.

En realidad la paradoja es un abracadabra del lenguaje. Podemos ver el truco con un poco de pensamiento lateral: Si sustituimos "lo que estoy diciendo" por "3+2=6", quedaría tal que así: "tres más dos igual a seis es falso". No hay contradicción, la persona no dice que vaya a decir falsedad, sino que el enunciado que propone es falso.

Por eso supe de tus paradojas y trucos. Cuando miraba tus ojos sabía que no comunicaban lo mismo que tus palabras. Ni éstas que tus manos, ni tus piernas. Tus labios decían "bésame". Tus manos me apartaban de tu lado, tus ojos se llenaban de deseo oculto y tus piernas dejarían de moverse cuando te clavara el cuchillo por quinta vez.

Pero no supe ver que no escondías las llaves en tu regazo para que no las cogiera yo. Era tu deseo el que escondías en las llaves para que, al quitartelas, te derritieras entre mis brazos.

Aún me persigue tu risa y no descarto la huída.



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