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Mostrando entradas de 2023
Cada mañana madrugaba para verlo pasar. Un rato antes empezaban a temblarle las manos deseando que la mirara, para decirle que dejara de mirarla. Decidió que se llamaría Santiago. Porque es nombre de hombre, se dijo. Fue entonces cuando se propuso no olvidarlo jamás. Pase lo que pase, pensó, siempre llamaré a las cosas por tu nombre. Pero Juan nunca supo que, vigilando detrás de una carpeta llena de pegatinas, los ojos del amor de su vida estaban cosidos a él. Y como no tenía nada que decir, se abstuvo de demostrarlo con palabras. Y ella, por no pedir permiso, evitó arriesgarse a pedir perdón.
Rage, rage against the dying of de light. Rabia y rebélate ante la muerte de la luz,  que toda resurrección sea una insurrección. Solo Anastasia es primavera, pide que escriban "perdonen si no me levanto" Pero en cuanto se den la vuelta, otra vez estaré en pié ante todos. Siempre a sus pies señora, y, si lleva falda, mirando hacia arriba.
Cuando esperas en la arena, mirando las olas, la vela que anuncie azúcar, té y ron. Si el teniente Finnegan y sus casacas rojas vigilan el contrabando, dobla el whiskey en la jarra. Hasta que vuelva la chica de la Bounty, doba el whiskey en la jarra. En el puerto no hay señoritas vestidas de blanco esperando el abrazo de vuelta de sus marineros. Tan solo queda alguien esperando, mirando las olas, la vela que anuncie azúcar, té y ron. Llamadme Ismael, pero en el horizonte una vela anuncia el azúcar, té y ron. Señor Sulu, warp 4. Sáquenos de aquí
 ¡AL TIGRE!  -Rudyard Kipling- «¿Cómo fue la caza, fiero cazador? Muy largo el acecho, y el frío era atroz. ¿Dónde está la pieza que fuiste a matar? En la selva, hermano, pienso que estará. ¿Dónde está tu orgullo, dónde tu poder? Por la herida huyeron ambos a la vez. ¿Por qué así corriendo vienes hacia mí? ¡Ay, hermano! Corro a casa… a morir».
CADILLAC SOLITARIO by Sabino Méndez Siempre quise ir a L.A. dejar un día esta ciudad cruzar el mar en tu compañía Pero ya hace tiempo que me has dejado y probablemente me habrás olvidado. No sé que aventuras correré sin ti Y ahora estoy aquí sentado en un viejo Cadillac segunda mano junto al Merbeyé, a mis pies mi ciudad Y hace un momento que me ha dejado aquí en la ladera del Tibidabo la última rubia que vino a probar el asiento de atrás Quizás el Martini me ha hecho recordar Nena ¿Por qué no volviste a llamar? Creí que podía olvidarte sin más, y aún a ratos ya ves Y al irse la rubia me he sentido extraño me he quedado solo fumando un cigarro. Quizás he pensado, nostalgia de ti Y desde esta curva donde estoy parado me he sorprendido mirando a tu barrio me han atrapado luces de ciudad El amanecer me sorprenderá dormido, borracho, en el Cadillac. Junto a las palmeras, cruce solitario Y dice la gente que ahora eres formal y yo aquí borracho en el Cadillac bajo las palmeras, cruce solitar...
 El cielo abraza el comunismo en otoño al atardecer y a poniente. La primavera volverá a azul de mayo y flores al alba. Sin embargo el corazón en primavera siempre es rojo y el cerebro azul en el otoño. Rotamos en mundos diferentes a nuestro planeta. La energía cinética y la energía potencial. Fuerza centrífuga y el principio de atracción de los cuerpos celestes. El producto de las masas entre el cuadrado de las distancias.
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Nuestra Galaxia avanza a 600 km por segundo hacia Andrómeda. En las periferias, hay un sistema solar, el nuestro, que va rotando alrededor del centro de la Vía Láctea a 270 km por segundo. En esas está nuestro mundo que, unido a todos esos movimientos vertiginosos, además gira alrededor del Sol a 30 km por segundo. Todo se desplaza, todo gira, se atrae, se repele. Todo es movimiento. La verdadera revolución es pararse a pensar. Soy un revolucionario que piensa en ti.
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 El 8 de diciembre de 1955, día de la Inmaculada Concepción, se aprobó el diseño de la bandera de la UE. Una corona de doce estrellas sobre manto azul. El autor, Arsenio Heitz, católico devoto, confesó que su inspiración fue la cita del libro del Apocalipsis: "Una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas". El término OK probablemente provenga de la errata periodística "todo correcto" "Oll Korrekt" aunque durante la guerra civil americana, los oficiales confederados de Carolina del norte, cuando volvían de una expedición y no había bajas, escribían en la pizarra OK, cero killed
Harto de la mala sombra de los árboles buenos. Junto a ti, palmera extraña, me quedo. No importa la sombra si tengo tus dátiles ni el cobijo cuando me das tus besos. En madrugada Dios se levanta feliz Ayuda a todos Saqueó mi ajuar dijiste tan contenta te entregaste tú Peor frontera  para atravesarla la de los miedos Atravesar tu corazón de cemento con besos de mar
  MENSAJE EN UNA BOTELLA   escrito en 2001 Del día en que conoció a Guillermo (y empezó a ser Willi antes del tercer johny walker) el Cuko recordó tres cosas; los libros de Willi, los barcos y las manos de la camarera cuando les pasaba la botella. Estaba prohibido el alcohol en cafetería, después de todo era un hospital, pero a escondidas llenaba la botella de nestea con algo fuerte. Para la gente de la casa, se decía. Ella se retrasaba rellenando los vasos mientras los miraba con descaro y el Cuko pensó lo embarazoso que sería cogerla de las muñecas y obligarla allí mismo a que lo acariciara. Pocas semanas antes, gracias a un amigo de su padre, el Cuko había conseguido un contrato de celador. Desde que salió de la cárcel llevaba ocho meses de repartidor de muebles, con un jefe al que parecía que se le enquistaban en el riñón las gotas de sudor que no echara, que lo tenía sin un duro y con la espalda reventada a fuerza de cargar tresillos. Levantándole el tabaco a to...
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Hay opiniones que sólo se curan viajando. Otras resbalan y otras se fundamentan. Para timar, nadie como un español. Para insultar un argentino. Y para dar la turra de cuñado, un francés. Nadie discute como un italiano, ni amenaza como un alemán. Para beber un ruso y para rezar un polaco. ¡Que bien piden los griegos y pelean los irlandeses! Y para montar un buen lío, un inglés. Solo un inglés y un perro soportan el calor.
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Boda. ¿Es traición la tradición? Blanco, coro, lirios y lacitos. Retraso de novia, susto de novio que recuerda el "no-me-baja." Arroz y tarta. Cóctel, quintos, queso y un vermut. Rojo, por favor. Hielo en el vaso, hielo en la sangre, hielo en tus ojos de perra muerta. ¡Pueden ir pasando a las mesas! dice una voz. Cuando odias a todo el mundo, poco importa donde te pidan que te sientes. O con quien. Lo único libre es la barra. Ginebra, sola, sin hielo. Si, he dicho sola. Si, he dicho sin hielo. Hoy no haremos prisioneros, aplicaremos la convención de la ginebra. Vámonos de aquí de una vez. Vámonos de una vez. Vámonos de una. Vámonos.
La mirada ardía en la memoria. No hay lluvia de otoño que apague unos ojos enamorados. Años después recordaría ese momento, pudo ser y no. Utilizaba la cabeza para tapar el fondo de un sombrero de copa. No me lo quito, dije, nadie sabe que conejo puede salir de ahí. Y tú sentada en un sillón querías que yo te tocara. Créeme que lo intenté. Lo quise, lo intenté pero nos miraban.  Mira lo que ha traído el gato, dijiste cuando empezó a llover. Te subí a tu habitación y silbé camino de vuelta.
"Ríos de tinta." Frases-chicle demasiado masticadas. Cuando todos opinan, escriben y debaten la realidad sigue nadando sin ropa entre los ríos de tinta. Alguien dijo que la realidad es una zorra de sangre azul. La realidad no existe en sí misma, solo es realidad cuando la miras. Coqueta, de pueblo y algo inculta siempre avanza hacia los lados. No me mires, no me mires, nomemires...  mírame.
 Domingo, luz y otoño. ¿Qué fue de? Tantos recuerdos, tantos leídos, tantas personas. Swordfish, coppelius, stromboli... tantos otros. Casi 25 años. Y otros 15 atrás y sentados en el sofá, aprovechaste que se duchaba. Escondías algo que pensabas que yo querría, en donde sabías que quería tocar, donde deseabas que yo tocara. No toqué y todo mal.  Blogger eran patio eran ceros y unos eran. Otros no.
Cuando los recuerdos se vayan como arena entre los dedos. Cuando resbale leyendo el pez plátano, cuando una sonrisa anuncie el comienzo de un nuevo libro de Terry Prattchett o la memoria me regale el olvido de uno ya leído. Entonces tendré la filosofía a mano armada y Lolita será un insecto monstruoso escondido en su alcoba. Tolkien y yo nos miraremos cómplices al escuchar la enésima absurda interpretación de su obra, y en el callejón de los milagros los hijos de nuestro barrio jugarán rayuela con el péndulo. No hay nombres para la rosa y bello gálico no sonará a guerra. No querré verte languidecer como la Gautier ni habrá huevos fatales. No tendremos hierba roja. Cuando ya no frecuente otros bares... Seguiré llamando a las cosas por tu nombre.
 monologo interior A ver si dejo de fumar que cada día me cuesta más subir ésta escalera donde no llego nunca a ninguna parte y al final de los peldaños, que quien inventaría esa palabra, que peldaños suena a años perdidos en la ausencia que nadie sabe si sube o baja la escalera y sus peldaños en tanto traen como llevan y así es la vida misma que viene y va sube y baja y nadie sabe si entra o sale porque todo el que entra sale pero nadie que sale vuelve a entrar asi es la vida y así es la muerte y la escalera y la puerta y mi respiración que no es lo que yo quiero y siento que tengo que dejar de fumar que cada día me cuesta más subir ésta escalera
tiempo... entre los dedos como nicotina. El silencio te dará poesías de acero para abrir la lata (de sordinas) que son tus pensamientos, tu monólogo interior. Metáforas bumerán que después de asombrarte volverán a mi como si nada. No hago trampas. Días que avanzan sin sentido, como soldados, como un ejército que se prepara para la guerra. Como agua para chocolate, como rocío sobre la hierba, como sal en las heridas. cereza-cereza-campana Insert coin
engine armed,  misison amarte nota: todo esto nadie lo leerá
Nací a la temprana edad de cinco años. Me pusieron Mario porque era cómodo para llamarme y por un tío de mi madre que se llamaba así. Cuando vine al mundo la comadrona dijo a mi madre que me negaba a leer y que probablemente no lo haría jamás. Mi madre con su sonrisa de siempre me preguntó y mi respuesta desde entonces y siempre fue que no tenía tiempo porque había estado rellenando fichas de matemáticas. -Ahí lo tiene -dijo. -Además -añadí- no es que me niegue a leer. Lo que me niego es a obedecer a comadronas. Considerando que estaba todo dicho, sopesé seriamente enamorarme de una jovencita vecina que era tan ligera que podía volar. No era especialmente bonita, ni hablaba con seguridad, ni tampoco con ese atractivo extraño que tienen las inseguras. Pero concluí que somos gente de levante: seguimos a quien más miente. -Dos fichas, solo ha hecho dos fichas en una semana -dijo la comadrona. Pensé que mi madre, y todos, debían entender que en la adolescencia sería aún peor.
Hay sólo tres cosas a hacer con una mujer. Se puede amarla, sufrir por ella, o convertirla en literatura. Escribió  Lawrence Durrell. Pero ellas dicen: Stop Staring at my Tits, Mister. Como descubrió  Henry Chinaski ese viejo indecente. Aunque en ella no hay falsedad en su fuego.
 DE OLIVERIO GIRONDO Que los ruidos te perforen los dientes, como una lima de dentista, y la memoria se te llene de herrumbre, de olores descompuestos y de palabras rotas. Que te crezca, en cada uno de los poros, una pata de araña; que sólo puedas alimentarte de barajas usadas y que el sueño te reduzca, como una aplanadora, al espesor de tu retrato. Que al salir a la calle, hasta los faroles te corran a patadas; que un fanatismo irresistible te obligue a prosternarte ante los tachos de basura y que todos los habitantes de la ciudad te confundan con un madero. Que cuando quieras decir: «Mi amor», digas: «Pescado frito»; que tus manos intenten estrangularte a cada rato, y que en vez de tirar el cigarrillo, seas tú el que te arrojes en las salivaderas. Que tu mujer te engañe hasta con los buzones; que al acostarse junto a ti, se metamorfosee en sanguijuela, y que después de parir un cuervo, alumbre una llave inglesa. Que tu familia se divierta en deformarte el esqueleto, para que los ...
POEMAS DE JULIET  escrito en 1999  Día 168 del año 38 de la guerra de las máquinas No sabía si escribir, nunca me había planteado hacerlo. Algunas veces me ahogan los sentimientos, parecen cables de acero sobre mi cuello; débil, flaco, casi como de seda. En cambio, otras veces soy dura; una torre de cristal, acero y adamante en lo que todo resbala. Acabo de encontrar este cuaderno. Creo que mi padre lo usaba para tomar notas. No sé si escribir un diario ¡Me cuesta tanto tomar decisiones! En cambio, la soledad y el miedo vienen sin tener que ir a buscarlos, como inercia, como costumbre.  Día 169 del año 38 El miedo y la soledad siguen. Hoy he creído oír un ruido desde más allá del perímetro. Me he atrevido a echar un vistazo en los monitores, pero nada, silencio. Hace ya 1 año y 211 días que nadie ha intentado atravesar el sector exterior. Me gustaría poder anotarlo todo, ahora que tengo el cuaderno. Creo que cuando se escribe es casi como si se inventara nueva la historia...
LA PARADA DE LOS MONSTRUOS   escrito en 2002 Chano abría el bar y encendía la máquina tragaperras, antes que se apagara la última estrella. Los hombres de la fábrica esperaban con el cigarrillo colgando del labio -no volverían a fumar hasta salir del recinto-, las manos en los bolsillos y afirmando con voz profesional que no había café como aquel. Enchufaba la cafetera y desplegaba docenas de platos diminutos sobre la barra. Colocaba vasos cortos encima y llenaba algunos de leche condensada, para tenerlos preparados antes que le llovieran los pedidos de solos, cortados, carajillos, belmontes y demás. Luego, sin prisas, dejaba los diarios en una esquina y se agarraba al Marca con curiosidad de entomólogo. Pura era su mujer. Una castellana hecha de raíces de árboles, canija y malencarada. Atendía a los parroquianos con desgana, chasqueando la lengua cada vez que oía su nombre.  Manuel le guiñaba un ojo y pedía un solo. Para él, y sólo para él, siempre había sonrisas de la...