El mejor bourbon de Texas.


Siempre escondían el corazón

tras un buen par de tetas.

Solo arriesgaban el sujetador

o un botón más de la blusita.

 

Desde que un mono espabilado

pintó un “te quiero” en la pared

de su cueva con un par de mamuts

y cuatro idiotas cazando.

 

No hay mono que no pinte

en un lugar de su cueva

un par de algo, y, maybe

también un “tonto el que lo lea”

 

Y no hay mona que no sonría moviendo el culo

al leer y piense

“lo ha escrito por mi…

soy muy especial”.

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