Con miedo o con fervor, el hombre mediterráneo y levantino mira al cielo. "Murcianos de dinamita" que decía el poeta en sus vientos del pueblo.

Y suave, mullida y bendita, el agua cae del cielo apoquico apoquico, que dicen aquí.

Si me muero, que me muera con la cabeza bien alta. Cantando espero la muerte, decidida la barba.

Es curioso eso de la barba. Cincuenta años casi con ella, y aún me dicen que me la dejo por la moda.

¿Que es la moda? me preguntan sus ojos grises. ¿Y tu me lo preguntas? la moda soy yo.

13 impar y negro. Falta. Nunca gana quien apuesta al uno. Nunca pierde quien lo hace al ninguno.

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