Llevas en tu bolsillo un procesador muchísimo más potente que el que llevó a Neil Armstrong a la Luna hace casi 60 años.
Lo que tu amiga hace en otro continente lo ves y oyes en
directo, en color, y sin asombro.
En un aparato de metal enorme, cruzas el océano en apenas
una tarde.
Has visto fotos y videos de otros planetas, has observado
estrellas lejanas y te aburren las ciencias.
Tu objetivo en la vida, para esa tarde, es que ese chico te
invite a esa copa, en ese garito, a esa hora. Y que tu youtuber favorito te
cuente acerca de la conspiración con la que te engañan porque la tierra es
plana.
Dos siglos antes de Cristo, Eratóstenes con las únicas
herramientas que unos palos y unos amigos que midieron los 5.000 estadios entre
Alejandría y Siena, descubrió no solo que su mundo era redondo sino casi
exactamente el radio de la Tierra. Un palo en un lugar daba una sombra y en el
otro a la misma vez, poco más de 7 grados de diferencia. Por lo tanto si a 5.000
estadios correspondían poco más de 7 grados, la circunferencia sería de 250.000
estadios, y el radio era de 39.809 estadios (unos 6.366 km).
Vale, dices. Pero se equivocó en más de 30 estadios.
Y mientras te invito a esa copa, pienso que no temo a la
inteligencia artificial, sino a la estupidez natural.
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